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Armado de presupuesto: consejos para elaborar el primer paso de una obra

Si tienes dudas acerca de la elección de un presupuesto para obras, deberías considerar la posibilidad de leer la guía que te mostramos hoy. ¡Las resolvemos todas!

Aunque en nuestro blog ya hemos hablado de los tipos de presupuestos, y analizamos de forma específica el presupuesto de consumo que pedimos cuando queremos contratar un servicio o una serie de productos que pueden sufrir variaciones por montaje, desplazamientos u otras causas, en este caso particular queremos adentrarnos en el mundo de las reformas y la construcción. Hoy queremos hablar específicamente de un presupuesto de obra, analizando todas las cosas que deberías tener en cuenta para que no haya sorpresas de esas que acaban lamentándose.

Un presupuesto de obra puede ser más o menos preciso según lo que estemos encargando y cómo esté el proyecto actualmente. Por ejemplo, cuando hablamos de rehabilitar una vivienda vieja puede resultar inevitable que haya sorpresas como un mal cableado o la necesidad de cambiar ciertos elementos que se han quedado obsoletos o ya no funcionan. Pero salvo esas excepciones que sería imposible predecir sin una visita de varios días a la casa, un presupuesto debe ajustarse al precio que se da cuando hablamos de presupuestos de obras.

¿Cómo pedir un presupuesto?

Para pedir un presupuesto de obra hay que tener claros bastantes conceptos. De hecho, además de aquello que quieres hacer hay que considerar si se le va a pedir a la empresa que lo haga todo por nosotros o si vamos a contratar servicios por separado. En el caso de lo segundo te aseguras que no se inflen las facturas a última hora, pero puede salirte más caro con respecto a un único presupuesto en el que se juegue limpio.

Algunas de las cosas que debes tener en cuenta antes de pedir un presupuesto es lo que quieres hacer, cómo lo quieres hacer y si realmente lo puedes hacer. Aunque te empeñes en construir una nueva vivienda en el jardín de tu casa, puede que la ley no te permita hacerlo. Si lo que quieres es una piscina con una terraza cubierta en la que poder comer en verano, quizás haya que hacer cambios en la localización para poder ejecutar el proyecto. Por eso es importante contar con la documentación de la parcela y también con las leyes más recientes publicadas por los propios ayuntamientos. Con todos estos datos, será más fácil que el presupuesto que te ofrecen se acerque a la realidad a la hora de pasar por caja.

Otra de las cuestiones que hay que tener en cuenta a la hora de pedir un presupuesto es la antigüedad de la obra que se pretende restaurar en caso de tratarse precisamente de esto. De hecho, en estos casos, es muy probable que haya cosas que no se hayan podido ver a simple vista, y sobre todo, que las instalaciones de servicios comunes estén estropeadas por el paso del tiempo. Lo mejor para evitar sorpresas es comentar con la persona que nos da el presupuesto, esos años que ya tiene la vivienda, para que sea consciente de que puede haber gastos extras que no está detallando. Aunque esa persona no será adivino, si sabes que las tuberías del agua pueden tener problemas, o que la instalación de la luz te dio ya algún susto, conviene comentárselo para que de una idea aproximada de cuánto podría costarte esto si finalmente hay que repararlo. El susto puede producirse igualmente, pero al menos, estarás en parte prevenido para llevarlo.

¿Qué elementos son imprescindibles en un presupuesto de obra?

– Especificación de los materiales que se van a utilizar para evitar cambios a última hora o excesos en el precio final por ellos

– Especificación del personal que se requiere para llevar a cabo el proyecto y el coste que tendrá la mano de obra para ejecutarlo

– Tiempos de entrega de la obra para evitar que luego se nos quiera cobrar un extra por exigir entregas en plazo
Detalle de todos los costes que no están incluidos y podrían surgir si es que quién solicita el presupuesto no se encarga de ellos

– Detalle de los costes que no son propiamente de la empresa, pero que son necesarios para poder ejecutar la obra. Por ejemplo, los permisos de obras de los ayuntamientos o el pago de tasas para los contenedores que permiten deshacerse del escombro.

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